Fokion Zissiadis
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Entusiasta de la fotografía de paisajes

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El vicepresidente de Sani Sa y co-propietario del complejo de 5 estrellas Sani Sa, una propiedad en Kassandra Halkidiki Grecia, Fokion Zissiadis se esfuerza en sacar tiempo para su pasión por la fotografía. Siempre ha pensado que la fotografía es muy interesante pero nunca encontraba tiempo para dedicarle. Hace ocho años retomó su hobby. Para justificar el tiempo y dinero que invierte viajando a preciosos lugares, necesitaba contar con el mejor sistema de captura. Después de una investigación exhaustiva, invirtió en un sistema de cámara Phase One con un respaldo digitial IQ140. Recientemenete, se ha actualizado al respaldo IQ260 para aprovechar las largas exposiciones que necesita para sus paisajes.

Eres arquitecto y diriges el complejo de tu familia, Sani Sa, en Grecia. ¿Cómo entraste en el mundo de la fotografía?

Mi primer contacto serio con la fotografía fue en 1983, cuando estudiaba arquitectura en la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos. En ese momento, mi mujer estudiaba fotografía y diseño en la Escuela Superior de Arte de Filadelfia.

Me compré una Nikon F3 y una F2 con todos sus objetivos y accesorios para fotografiar mis modelos y dibujos, pero también paisajes urbanos, edificios y detalles arquitectónicos de gran interés y belleza, especialmente en Nueva York, que quedaba muy cerca.

Finalmente, nos hicimos amigos de John Carlano, el profesor de fotografía de mi mujer, quien nos enseñó a trabajar en el cuarto oscuro. Me dediqué a revelar mis propias fotografías y también las que utilizaría para la tesis de mi Máster en Arquitectura.

Cuando volví a mi país de origen permanecí inactivo en el mundo de la fotografía durante 20 años porque dedicaba toda mi energía y mi atención al negocio familiar.

En 2005 comencé a viajar alrededor del mundo y me reencontré con el mundo de la fotografía. Esta vez trabajaba con fotografías digitales y mi equipo estaba formado por dos Pentax, una K5 y una Kr. Sin embargo, pronto descubrí que el tiempo y el dinero que invertía en mis viajes no se correspondían con mis expectativas de crecimiento profesional. Empecé a tomarme la fotografía muy en serio y pensé que era el momento perfecto para actualizarme y conseguir equipos profesionales. Después de una investigación exhaustiva, decidí comprar un sistema de cámara Phase One que es, probablemente, el mejor que cualquiera puede usar para dedicarse profesionalmente a la fotografía de paisaje.

La imagen que ilustra este artículo fue tomada en uno de tus viajes a Islandia. El Director del Museo Fotográfico de Tesalónica la descubrió y quiere incluirla en una posible exhibición. ¿Fue éste tu objetivo desde el principio?

No, nunca pensé que nadie ajeno a mi entorno pudiera ver las imágenes. Thalea Stefanidou, mi guionista y amigo común con el señor Ioakimedes, Director del Museo Fotográfico de Tesalónica (que forma parte del Museo Nacional de Grecia), le envió algunas de mis capturas sin decirle quién era el autor. Como mi trabajo le gustó mucho, sugirió crear un programa de intercambio entre artistas con el Museo Fotográfico de Reykjavik y, una vez revelada mi identidad, me recomendó seriamente que les enviara un portfolio con mis mejores trabajos. Lo hice y, ahora mismo, estoy en pleno proceso de negociación.

Además, Timothy Persons, el conocido conservador y fundador de la Escuela de Fotografía de Finlandia, también tuvo la oportunidad de ver mi trabajo en la Feria de la Fotografía de París y sus comentarios fueron muy entusiastas y halagadores.

En mis viajes sólo me acompaña mi mujer para no distraerme y mantenerme centrado en el tema que tengo en mente. Así, puedo diseñar un itinerario acorde a mis necesidades. Siempre cuento con un guía local (preferiblemente un fotógrafo) que me lleva a los sitios más interesantes y me deja total libertad para ejecutar mis fotografías. Antes de emprender un viaje siempre estudio en profundidad cada destino para poder anticiparme a los paisajes que voy a encontrarme. Cada viaje es una aventura privada en la que puedo capturar, a través de mi cámara, la belleza de la naturaleza que me rodea. Lo hago por placer y por amor a la fotografía, no por dinero.

Después, proceso todos mis archivos RAW utilizando Capture One. Los últimos retoques los hago con Photoshop.

Normalmente, planeo dos grandes viajes al año y algunos más sencillos entre las grandes aventuras. Los combino con mi trabajo diario en el sector servicios.

Hasta ahora, todo mi trabajo se ha mantenido en privado.

Cuando te dedicas a la fotografía de paisaje sueles acabar perdido en sitios remotos. ¿Cómo se combina esto con el hecho de viajar con equipos de alta tecnología?

Uno de los requisitos para dedicarte seriamente a la fotografía de paisajes, más allá de tener una buena cámara, es tener una buena condición física. La fotografía de paisaje es una actividad muy exigente. La mayoría de las veces, no puedes captar la belleza de la naturaleza a través de la ventanilla de un coche. Necesitas hacer senderismo y caminar hasta lugares remotos y, a veces, prácticamente inaccesibles.

Las primeras y las últimas horas del día son imprescindibles. Las condiciones metereológicas extremas son un desafío que no quieres perderte. Tienes que estar allí con todo el equipo preparado. Necesitas ser testigo del espectáculo que ofrece la naturaleza y captar la luz, la perspectiva, la geometría, las texturas, el movimiento, la quietud y, en última instancia, las vibraciones que transmite el paisaje, todo ello a través de un diálogo con la naturaleza que te permite mostrar estos elementos en una composición que te defina.

Siempre llevo mi equipo en una mochila Vanguard 45 con un trípode de carbono Manfrotto en mis manos. El peso total ronda los 12 kilos. Mi equipo incluye un cuerpo Phase One 645DF+, con dos baterías Li-Ion y otro con 8 pilas alcalinas AA, un respaldo digital IQ260 con siete baterías, una lente Phase One 45mm, perfecta para realizar panorámicas y para las exposiciones nocturnas largas, una lente Phase One 28mm perfecta para fotografiar durante el día, un objetivo Phase One 75-150mm y un macro de 120mm de la misma marca.

También cuento con un set de filtros Lee para las lentes de 28mm y polarizadores para el resto de objetivos. Utilizo un visor de vídeo LCDVF para evaluar mi trabajo in situ. Con ella, la excelente pantalla LCD del IQ260 parece una televisión.

¿Es el IQ260 el primer respaldo Phase One que has comprado?

No, mi primera inversión fue en un respaldo digital IQ140. Hace poco me actualicé al nuevo IQ260, ya que buscaba mayor calidad y menos ruido en mis fotografías con largas exposiciones. Mi comercial, Kounio Reggina, lo hizo posible. Tenemos una relación muy cercana y eficiente.

Si tuvieras que destacar una sola cualidad del IQ260, ¿cuál sería y por qué?

El IQ260 es una brillante pieza de artesanía tecnológica. Domina a la perfección las altas luces y las zonas de sombra de cada composición. Registra diferentes texturas incluso donde tú sólo ves un espacio negro o blanco. No dudo a la hora de fotografiar amaneceres o puestas de sol. Puedes confiar en que toda la información habrá quedado registrada en tus archivos RAW y conseguirás una imagen espectacular cuando las pases por Capture One. ¡Es increíble! ¡Pero lo mejor es disparar al anochecer! Cuando se trata de exposiciones largas, el IQ260 tiene un gran rendimiento y ofrece imágenes libres de ruido. Fotografiar de noche es un placer y el resultado hace que la espera en la oscuridad merezca la pena.

Fotógrafo: Fokion Zissiadis

1x.com/member/fokion

Cámara: Phase One 645DF+
Respaldo digital: IQ260 más
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Distribuidor Phase One de Fokion: FotoVision, Atenas, Grecia

TODAS LAS IMÁGENES © Fokion Zissiadis

Fokion Zissiadis IQ260
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"When long exposure comes into play the IQ260 back has unparalleled noice free performance!"
F. Zissiadis
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