• http://www.phaseone.com/es-es/Camera-Systems/645DFplus/Case-studies/Adrian-Weinbrecht.aspx
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Adrian Weinbrecht
Volver a vista general
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Fotografía de danza

Adrian Weinbrecht es un fotógrafo profesional nacido en Australia y residente en Londres. Lleva fotografiando 21 años. Afirma: “Para tener éxito como fotógrafo publicitario necesitas ser positivo, tener muchos recursos y presencia. También tienes que ser un gran fotógrafo, pero hay muchos grandes fotógrafos que simplemente pasan desapercibidos porque no tienen la personalidad necesaria.”

Te das cuenta de que estás trabajando con un buen bailarín por las cosas pequeñas… La forma en que apunta el pie o cómo mantiene la postura, en el aire, hasta el último momento antes de llegar al suelo. Esas son las cosas que marcan una gran diferencia cuando fotografías danza.” 

Percepción
Adrian Weinbrecht es un fotógrafo profesional nacido en Australia y residente en Londres. “Llevo fotografiando 21 años” afirma Adrian con una sonrisa, “aunque parezco mucho más joven.” “Para tener éxito como fotógrafo publicitario necesitas ser positivo, tener muchos recursos y presencia. También tienes que ser un gran fotógrafo, pero hay muchos grandes fotógrafos que simplemente pasan desapercibidos porque no tienen la personalidad necesaria.” Eso no parece un problema para Adrian. “Estuve pensando estudiar derecho, pero cuando vi abogados más mayores decidí que ésa no era vida para mí. Siempre había sido un apasionado de las fotos, así que entré en un estudio local y me ofrecieron un trabajo como aprendiz.” Adrian estudió fotografía en el Mt Lawley College de Perth, con los reconocidos profesores australianos Brian Barrow y Mike Taylor, y amplió su experiencia trabajando en un laboratorio profesional, un estudio especializado en social y finalmente en un estudio comercial como asistente del gerente. 

A los 23 años había ahorrado suficiente para la entrada de una casa o para viajar al extranjero. “Pensé que podía ir a Europa y en dos o tres años como asistente aprender lo que me llevaría diez años disparando en Australia. No tenía intención de quedarme fuera de Australia, por supuesto.” Pero las cosas no salieron así. Después de adquirir experiencia en Suiza, Alemania e Inglaterra, regresó a Perth en 1996 para comenzar su propio estudio. Poco después se encontraba de nuevo en Londres y casado. “Trabajar como asistente en Europa y haber trabajado con diferentes fotógrafos me dio una base muy sólida, no sólo en fotografía, sino también en metodología y filosofía del sector. También hice un curso de negocios porque me di cuenta que aquellos que tenían éxito no eran siempre los mejores fotógrafos pero, sin excepciones, eran los mejores en los negocios.” En la actualidad Adrian trabaja para diversos tipos de clientes (Sony, Unilever, HSBC, UBS, Lucozade, Mazda, Land Rover, 3 Mobile y varias publicaciones). En este momento es cuando surge su pasión por la fotografía de danza. “Hace unos años se me acercó un amigo Relaciones Públicas, me colmó de halagos, me dijo que no tenía dinero y que si podía fotografiar a la bailarina y coreógrafa Cathy Marston. Cathy había trabajado en el Royal Ballet y estaba comenzando un nuevo proyecto para el que necesitaba unas fotos. El trabajo me pareció divertido y, como siempre me habían interesado las formas y el movimiento, dije: por qué no.”

La bailarina
La asociación con Cathy Marston le proporcionó muchas oportunidades y Adrian desarrolló su enfoque con cada nuevo encargo. Las primeras fotografías fueron hechas en el estudio, Cathy vestida con un vestido negro y haciendo increíbles movimientos de danza. Para facilitar sus movimientos Adrian utilizó sólo una strip Light horizontal situada a mucha altura para que la bailarina pudiera saltar hacia arriba y hacia delante sin sentirse limitada por los focos. Con esta introducción Adrian descubrió que le encantaba la fotografía de danza. A Cathy le gustó tanto la primera tanda de fotografías que regresó un año después con un grupo de bailarines. Para la segunda sesión Adrian creó una iluminación más envolvente. Utilizadas para la promoción de The Cathy Marston Project, la sesión tuvo lugar de nuevo en el estudio de Adrian, un lugar relativamente pequeño pero con espacio amplio para los bailarines. “Suelo disparar de forma amplia para darle a los bailarines sitio para moverse, y al trabajar en formato medio después puedo recortar sin problemas.” 

Adrian es un defensor de los respaldos digitales de formato medio Phase One, utiliza los respaldos P30 y P45+ aunque a estas alturas quizás se haya cambiado ya a un P65+. La calidad y el rango dinámico de los archivos se adaptan perfectamente a su dramática iluminación de estudio, recogiendo los detalles de las sombras y las altas luces, además de todos los matices y textura de la piel y la ropa. “En esta ocasión utilicé varias luces situadas detrás y a los lados de la bailarina, creando un contorno alrededor de Martina para crear un contraste contra el fondo negro. Quería mostrar muchas formas y creo que lo conseguí con el modelado de sus brazos y sus piernas.” Los trajes fueron elaborados por el diseñador de moda turco Bora Aksu el fin de semana previo a la sesión. Era un amigo de Cathy y a Adrian le parecieron muy bonitos. Los años de estudios de artes marciales de Adrian lo ayudaron a relacionarse con la forma y los movimientos de la danza y a Cathy obviamente le gustó su trabajo porque cuando le ofrecieron el cargo de Directora Creativa del Berne Ballet Adrian se encontró de pronto en una sesión en Suiza.

Lago Thun
Adrian quería producir algo diferente al trabajo de estudio y pensó llevarse a los bailarines al aire libre. “Volé a Suiza y exploré varios lugares, pero cuando regresé unas semanas después para la sesión el tiempo había empeorado y acabé fotografiando a los bailarines en el estudio.” De todos modos continuó con la idea de la localización fotografiando a cada bailarín de forma que pudieran ser insertados perfectamente en los fondos al aire libre. Por ejemplo, la bailarina en el Lago Thun mantiene la postura más increíble sobre un lago azul con la cabeza orientada hacia el brillante sol. “Fotografiamos la localización a media mañana en agosto para que transmitiera una sensación de verano a través de la luz y el lugar. Al configurar la exposición agrupé varias stops, pero mantuve la apertura constante. Configuré la exposición para el sol, para los tonos medios y para las áreas de sombras. Quiero decir, con los respaldos de formato medio ya cuentas con el rango dinámico más increíble, pero cuando combinas tres exposiciones diferentes lo que obtienes es sensacional. En el archivo final hay detalles en todas partes.”

De vuelta al estudio Adrian ajustó su iluminación para simular el sol bajo el que fotografió el lago. Cada sesión puede durar sólo cinco minutos y Adrian marca un cuadro en el suelo del estudio para dar a los bailarines un área dentro de la que pueden trabajar en vez de una posición exacta. “También tenía que tener en cuenta la altura y el ángulo de la cámara para asegurarme de que pareciera que la bailarina realmente estaba saltando del muelle. Las luces estaban inclinadas para producir un fuerte reflejo bajo la línea de sus piernas, justo como lo habría hecho el sol. “Antes de comenzar le mostré a la bailarina la imagen de fondo y le expliqué que queríamos algo que no pareciera el típico movimiento de danza. No queríamos la clásica pose del Cascanueces, sino más bien una deconstrucción de lo que los bailarines han aprendido para producir un sentimiento más contemporáneo. “Realmente, si lo piensas, es algo bastante sencillo”. Disparar con flashes de estudio supone que hay una corta pausa entre exposiciones mientras los generadores se recargan, de modo que después de que la bailarina salte hay tiempo para retocar el balance, listo para el próximo movimiento. La cuestión no es si se dispara con una DSLR a 10 frames por segundo, sino que Adrian mira a la bailarina y con un poco de práctica puede clavar su momento cumbre. No hace más de veinte o treinta disparos en una sesión. “Normalmente sólo dirijo a los bailarines cuando algo no funciona. Me gusta ver lo que pueden aportar antes de hacerme cargo. A veces lo que hacen por ellos mismos es mejor que lo que yo había imaginado.” 

Una cuestión de Múltiplos
Fotografiar a bailarines por separado es un reto en sí mismo, pero capturar dos, tres o más al mismo tiempo es más interesante todavía, especialmente la iluminación y el tiempo. La luz tiene que ser de amplio alcance y ajustable para diferentes posiciones de baile. Y entonces queda la pequeña cuestión de sincronizar a los bailarines. “No es tan complicado como suena. Cuento hasta tres y los bailarines saltan. Les sugiero que tengan cuidado y no golpeen a los demás (puede ocurrir), porque las composiciones más potentes se dan a menudo cuando los bailarines están cerca los unos de los otros. Sin embargo, esto es lo que hacen para ganarse la vida, así que normalmente no hacen falta demasiados disparos para que salga bien.” Adrian asegura que no le gusta trabajar conectado al ordenador en fotografía de danza porque cree que cambia la dinámica de la sesión. “Quiero que la atención se centre en lo que está pasando frente a la cámara, no en la pantalla que está al fondo del estudio. También me gusta descargar las fotos de la tarjeta porque así tengo los datos en dos lugares diferentes y nunca sobreescribo una tarjeta el mismo día. “Eso no significa que los bailarines no vean lo que estoy fotografiando. Durante algún descanso les enseñamos las imágenes en el respaldo para que vean lo que está pasando. Pero creo que a los buenos bailarines no hay que dirigirlos mucho. No quiero que suene más fácil de lo que es, pero generalmente los bailarines profesionales se mueven muy bien y entienden lo que estás intentando conseguir.” Mientras que Adrian admite que algunos de los aspectos de sus imágenes son afortunados accidentes, como la yuxtaposición de bailarines o la posición de un traje, al prestar atención a la iluminación y al equipo que utiliza, es capaz de sacar el máximo partido a lo que tiene. “No hay reglas para disparar o iluminar fotografía de danza. Cada situación es diferente y requiere una solución diferente.”

Adrian Weinbrecht

Equipo
Cámara de formato medio: Phase One 645DF ver
Respaldo digital: P 45+, P 30+ ver

Seguir el trabajo de Adrian
adrianweinbrecht.com

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